miércoles, 5 de agosto de 2015
lunes, 13 de julio de 2015
TODO ES RELATIVO
Por Máximo Ortega
Cuando cayó el muro de Berlín, allá por el año 1989,
nos dimos cuenta de que el comunismo había sido una farsa, prueba de ello es
que poco después colapsaron la gran mayoría de países “comunistas” (China
para evitar derrumbarse optó por mezclar las dos ideologías y al parecer le
está dando resultado, no en vano es el país que más se está desarrollando en el
orbe; Cuba, al parecer también le sigue el ejemplo). Pero antes de esto, el mundo estaba gobernado por dos potencias: Estados
Unidos y la ex Unión Soviética, cada una con sus zonas de influencia. Los
norteamericanos elogiaban el capitalismo y las bondades de le economía de libre
mercado, los soviéticos no se cansaban de alabar a Marx y a Lenin, a la
economía centralizada, planificada… Ambos se acusaban mutuamente de que la una
potencia era más dañina que la otra. El mundo bipolar lo era todo, y el resto,
entre ellos los países tercermunditas, no contaban para nada. Es extraño, en
todas las cosas influenciaban estas dos ideologías: los americanos eran adeptos
a la filosofía idealista, los soviéticos a la materialista; en psicología los
unos preferían el conductismo, los otros el psicoanálisis, sobre el origen del
universo los norteamericanos, como una forma de no irritar a las religiones,
en especial la cristiana, insistían en
que este fue producto de una gran explosión hace quince mil millones de años
(la famosa teoría del Big Bang), en cambio, los “comunistas”, sostenían que el
universo no era más que energía y movimiento, que nunca hubo un comienzo ni
habrá un final. Qué extraño, blanco o negro, positivo o negativo, bueno o malo.
Pero, ¿Y quién tuvo la razón? Definitivamente, ninguno. Todo es relativo,
incluido el tiempo, como diría Einstein. Cuando cayó el comunismo (que no es
igual a marxismo) le echaron la culpa a las teorías socialistas de Carlos Marx,
algo así como si Jesucristo tuviera la culpa de la inquisición católica o
Nietzsche sería responsable del nazismo. Con los acontecimientos que vamos
mirando actualmente, ni la una ni la otra ideología al parecer tuvieron ni
tienen razón. Capitalismo y comunismo han fracasado. (con cual de los le
hubiera gustado vivir, con el capitalismo, en donde las diferencias entre ricos
y pobres son abismales, y al menos existe "libertad de expresión", o con el
“comunismo” donde, supuestamente todos comen sus raciones, hay educación y
salud, pero los dirigentes viven como reyes y no permiten la libertad de
expresión, un auténtica sociedad controlada, algo así como el Gran hermano de la
novela 1984 de Orwel?...
Así pues, habrá que buscar una nueva vía, pero no la tercera, esto es la socialdemocrática que ya ha fracasado, sino otra, una totalmente diferente, en donde el ser humano sea considerado como tal...
miércoles, 10 de junio de 2015
¿QUÉ HAY MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL?
Máximo
Ortega
Pareciera que los conceptos del bien y del mal son relativos, que quizá tienen algo que ver con las circunstancias, o con la clase de cristal con el que se los mira… Es más, hasta diera la impresión de que la lucha del bien contra el mal (y a la inversa) es el motor que mueve a la sociedad…
Pero, ¿qué significaría estar más allá del bien y del mal? Habría muchas respuestas. Entre otras, sería estar por encima de cuestiones morales. Los famosos, los ricos o los políticos poderosos del planeta (mientras la mayoría de nuestra sociedad humana siga siendo borreguil) al adaptar favorablemente sus actos, voluntades y decisiones a las circunstancias también estarían más allá del bien y del mal, lo que no ocurriría con los pobres...
No está demás especular que si existieran extraterrestres, en otras dimensiones espacio-temporales, es probable que ya hayan superado los conceptos del bien y del mal, esto es, han ido más allá de la ética; el bien y el mal no existiría para ellos. Esos seres que viajan por el cosmos a la velocidad de la luz y que han dominado la física cuántica estarían más allá del bien y del mal.
Para terminar, Federico Nietzsche (quien predicaba el concepto del superhombre, esto es del hombre nuevo que aparece tras la “muerte de dios”, del individuo fiel a los valores de la vida) sostenía en su obra “Más allá del bien y del mal” que: “El amor a uno solo es una barbarie, pues se practica a costa de todos los demás. También el amor a Dios”. Pero también: "Lo que se hace por amor está más allá del bien y del mal".
De todas maneras, los conceptos del bien y del mal, quizá de momento, no estén al alcance de los seres humanos.
martes, 5 de mayo de 2015
ALCANZARON LA FAMA DESPUES DE MUERTOS
Máximo Ortega
Resulta extraño que en algunos casos se tenga que morir para ser famoso. La historia nos muestra a varios escritores, pintores, científicos, que en vida no fueron reconocidos y murieron sin saber que iban a ser famosos. Murieron algunos en la desgracia y sin imaginarse jamás que un relato, una pintura o una teoría de ellos llegaría a revolucionar el mundo de la cultura o de la ciencia. Ahí están Kafka, Allan Poe, El Greco, Van Gogh, Galileo, y más, que en vida pasaron por una serie de vicisitudes. De Galileo vale decir que sus teorías científicas fueron rechazadas en su momento. La iglesia lo acusaba de hereje. Fue arrestado por su forma de concebir la vida y el universo. De Kafka, autor de la novela El Proceso y que murió de tuberculosis, sobra mencionar que es catalogado como el escritor más influyente de la literatura universal de los últimos tiempos. Van Gogh, pintor postimpresionista, autor de los óleos más caros de la historia, entre ellos Los girasoles y El retrato del doctor Gatchet, padeció epilepsia y murió en la pobreza… Y más recientemente, Stieg Larsson (1954-2004), escritor y periodista Sueco, y Roberto Bolaño (1953-2003), escritor chileno, también murieron antes de ser famosos. Curiosamente ambos murieron de cincuenta años. Larsson escribió la trilogía Millenium, que suman más de dos mil páginas, compuesta por las novelas: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, y que pocos días después de dejar los manuscritos en una editorial falleció de un paro cardiaco (fumaba tres cajetillas y bebía veinte cafés diarios, y encima prefería la comida chatarra). Nunca se imaginó que su trilogía, enmarcada en el género de la novela negra, y que no la vio publicada, vendiera millones de ejemplares y que esos millones de dólares fuesen a parar a manos de su padre y hermano, a quienes casi nunca vio, y no a las de su conviviente que siempre lo apoyó. Lamentablemente, ellos no se casaron ni tuvieron hijos… Y qué decir del novelista, cuentista y poeta Bolaño, que emigró a España en donde se desempeñaba como una especie de factótum para sobrevivir, y que murió en un hospital de Barcelona por una insuficiencia hepática. Su obra más conocida es la novela vanguardista Los detectives salvajes, aunque la más premiada es 2666, libro que con más de mil cien páginas incluso recibió el National Book Critics Circle Award en el 2008. Así, al igual que otros, alcanzaron la fama después de muertos. Entonces, alguien comentará: ¡Qué absurdo!, “¿Para qué ser pájaro en un mundo lleno de jaulas?”… Sin duda, sus obras son auténticos frescos de la sociedad moderna y el reflejo de una asombrosa capacidad fabuladora.
lunes, 13 de abril de 2015
¡ALGO MISTERIOSO ESTÁ OCURRIENDO!
Por: Máximo Ortega
Hace
más de quinientos años nadie hablaba de la existencia del continente ahora
conocido como América. Ni siquiera se pensaba que la Tierra era redonda. Peor
imaginarse en los medios sofisticados de transporte actuales y en las
telecomunicaciones… (Si Atahualpa hubiera tenido un fax o un celular a
mano…)
Hace
sesenta años era impensable hablar de que Europa se uniera en un solo país. Y
ello por su decadencia: su moneda es única. Cuarenta años atrás era por demás inaudito que en Estados Unidos un
negro llegara a la presidencia de dicho país. Sonaba a fantasía que un
afroamericano “gobernara” al mundo desde la Casa Blanca… (Y pensar
que en la década de los sesenta, en algunas ciudades estadounidenses a los
negros se les prohibía sentarse en los asientos de los buses o ingresar a un
restaurante). Hasta hace treinta años era imposible mirar a un jugador negro
en un equipo de fútbol europeo. Veinte
años atras, nadie hubiera creído que en Latinoamérica algunos países tuvieran
gobiernos con ideología de izquierda. En ese entonces, hablar del Ché Guevara era prohibido, se
corría el riesgo de ser considerado guerrillero. El Manifiesto del Partido
Comunista era el peor libro que se podía encontrar en la mochila de un
estudiante. Y
así por el estilo, hace pocos lustros nadie se imaginaba que la China y la India hoy sean las economías
que más crecen en el mundo. O que la misma China “comunista” se ubique hoy en
segundo lugar en el ranking de países con más multimillonarios… O que Bolivia
tuviera un presidente indígena… O que en EE.UU. se diera un ataque terrorista como
el que ocurrió con las torres gemelas, etc., etc.
Al
ritmo como se vienen dando estos sucesos (extrañamente, lo que antes tardaba miles
o cientos de años, ahora ocurre en pocos años, meses o días) no sería nada desatinado
imaginar para después de quince años lo siguiente: que los latinoamericanos, o
los africanos, miraremos ingresar por nuestras fronteras a cantidades de norteamericanos,
o europeos, o japoneses que vendrán huyendo de sus países, por causas muy
extrañas. Y que nuestros gobiernos controlarán a los ilegales, y nuestros ciudadanos
comenzarán a despreciarlos: les darán los peores trabajos… Y que una señora indígena,
o talvez una de color, le comentará a su amiga su desacuerdo con que una hija suya
se casara con un gringo de ojos azules, porque no podría soportar el qué dirán
de la gente, pues, además, él es de clase baja y ha venido a quitarles trabajo…
¡Puede pasar!
sábado, 11 de abril de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
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